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Participar es un derecho

calle niños luchando de Granada La Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada en 1989 en el seno de Naciones Unidas, recoge los derechos de todas las personas menores de 18 años.

Entre esos derechos encontramos el derecho a la vida, a tener un nombre y una nacionalidad, a la salud, a la educación, al juego, a la protección en caso de guerra o los malos tratos y un largo etcétera. Son derechos que se refieren a la supervivencia y la protección de la infancia.

Pero también hay otro conjunto de derechos, que se refieren a la participación. Son algo especiales, porque para su ejercicio es necesaria también la acción por parte de quien los tiene. Es decir, son "derechos activos" y para ejercerlo, en parte debes tener la voluntad de hacerlo.

Son por ejemplo el derecho a opinar sobre las cosas que te afectan (artículo 12); el de libertad de expresión (artículo 13); libertad de pensamiento, de conciencia y de religión (artículo 14); libertad de asociarte (artículo 15); derecho a la protección de tu vida privada (artículo 16) y el derecho a recibir una información adecuada (artículo 17).

 

  • “El niño deberá tener derecho a la libertad de expresión; este derecho deberá incluir la libertad de buscar, recibir y transmitir información e ideas de todo tipo, independientemente de las fronteras, sea de manera verbal, escrita o impresa, en forma de arte o cualquier otro medio que elija el niño” (Convención sobre los Derechos del Niño, Art. 13)

Los derechos de participación son muy importantes y conviene conocerlos bien, pero sobre todo ejercitarlos, practicarlos. Son los que nos permiten conocer mejor el mundo, interactuar con él, valorar puntos de vista, discutir nuestras opiniones o contrastarlas con las de los demás. Y por supuesto cambiar las cosas, reunirnos con quienes piensan como nosotros, hacer algo...

Se suele comentar que en el mundo actual son necesarias actitudes más solidarias, humanas y comprometidas. Se habla de ciudadanía global a ese conjunto de valores y comportamientos que favorecen el desarrollo positivo de la sociedad (respeto medioambiental, paz, respeto de creencias o razas, igualdad de géneros, inclusión de personas con discapacidad, etc.) Y se comenta a menudo que es necesario que aprendamos a vivir con esos valores en nuestra vida... pero sobre todo que los practiquemos. Y en ese sentido, el punto de mira suele estar, como casi siempre, en las personas más jóvenes.

Y en las sociedades actuales, es inevitable vincular el ejercicio de estos derechos al protagonismo de los medios de comunicación y la tecnología. Por eso surge este proyecto, porque nos parece especialmente importante iniciar y potenciar estrategias que favorezcan la inclusión de los más jóvenes en la llamada “sociedad de la información” desde una perspectiva saludable, responsable y participativa.

 


Cibercorresponsales es una estrategia orientada a generar procesos educativos y participativos entre las y los jóvenes muy vinculados a la sociedad de la información y la comunicación. Las y los jóvenes se convierten así en sujetos activos, en ciudadanos y ciudadanas capaces de interpretar el mundo que les rodea y tomar partido, asumiendo la corresponsabilidad en la monitorización y reivindicación de sus derechos, sus responsabilidades y las de sus semejantes.

 

Foto: Beatriz Ortiz

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