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Y tú, ¿qué piensas? - 6 Los jóvenes y el mundo

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Y tú, ¿qué piensas? - 6 Los jóvenes y el mundo (documento PDF)

 

Fragmentos destacados

Los fragmentos son una orientación sobre el contenido de los materiales. Pueden ser útiles para educadoras y educadores que no tengan tiempo para analizar todo el material y seleccionar qué tema prefieren trabajar.

“¿Qué significa querer cambiar el mundo?, ¿por qué nos gustan determinados valores sociales?, ¿cuánto tiempo hace que nos dicen qué votar?, ¿es necesario tomar postura respecto a la ecología, el feminismo o la guerra?, ¿cuáles van a ser las luchas sociales del futuro?, ¿son los jóvenes realmente marginados o participan activamente en el cambio social?, ¿están de moda la solidaridad y la cooperación?”. (Página 3).

“Todas las personas participan en la comunidad. Deseándolo o no, los grupos que forman las comunidades (edades, clases sociales, profesionales, sexos, ideologías) se relacionan entre sí a través del poder, de la economía, de la política, del reparto del espacio y otros elementos. Cuando participamos en una comunidad la modificamos al relacionarnos con la realidad en la que ese grupo se desenvuelve. Participar es, como mínimo, existir dentro de la comunidad. A partir de ahí cada persona o grupo elige el nivel de participación que quiere alcanzar”. (Página 6).


“Pensar en jóvenes es pensar en variedad, porque no se puede hablar de una sola juventud. Aunque a veces, por economía de palabras, se haga. Existen muchas juventudes diferentes y cuando más conscientes seamos de ello más fácil será comprender las posibilidades que tienen los jóvenes de cambiar la sociedad”. (Página 11).

“Pensar en los jóvenes es pensar en tolerancia y permeabilidad. Porque en la juventud se están estableciendo los valores y las ideas a partir de los que se van a establecer las pautas del futuro personal y, por lo tanto, colectivo y social. Al inicio de la adolescencia las personas comienzan a preguntarse por qué las cosas son así y cómo deberían o podrían ser. Podríamos decir que los jóvenes están en mejor posición de plantear cambios sociales, sobre todo en una sociedad y un mundo en que las condiciones son manifiestamente mejorables”. (Página 12).



“A pesar de estar en disposición para plantear cambios sociales algunos jóvenes se apuntan con facilidad al “paso de todo”. Muchas personas piensan que este pasotismo es una característica “típica” o natural de la juventud. Sin embargo, existen algunas condiciones que hacen que los jóvenes tengan más difícil su participación en el cambio social”. (Página 13).

“El lugar donde los jóvenes se están dedicando a cambiar el mundo está cambiando. Y el mundo está cambiando por ellos. Lo que ahora se puede considerar una moda es el resultado del trabajo que pequeños grupos comenzaron hace años. Los jóvenes buscan nuevas ideas y movimientos que a la larga serán también adoptados en su mayoría. Como decía José Luís Aranguren: La juventud es el motor de todos los cambios”. (Página 16).

“La participación en la comunidad empieza con nuestra mera presencia en ella. Pasar de todo es una forma de participar. Negar lo que hay, aunque no se presenten alternativas también lo es. Sólo que resulta más inteligente que decidamos por nosotros mismos.

El discurso publicitario, las modas y la presión de los medios de comunicación facilitan la pasividad. Recibimos más información, pero dialogamos menos y, sobre todo, no participamos apenas en las tomas de decisión sobre las cosas que nos afectan.

La sociedad está organizada de forma que nuestras decisiones personales afectan poco a los demás; por eso tenemos que reconquistar el “poder” de influir en aspectos de la vida que están más allá de las paredes de nuestra casa.”. (Página 17).


“Hacer política es decidir dónde debe haber una escuela, un médico, un mercado, o quién necesita una tierra. Política es pensar en cómo queremos vivir, y pensar que el lugar de la Tierra que habitamos es también el lugar de otras generaciones y es para toda la vida”. (Página 17).


“El planeta en el que vivimos no es una fuente inagotable de recursos. Por ello no conviene esquilmarlo más de lo que lo hacemos. Cada paso que se de a favor de mantener vivo el entorno que nos da calor, alimento y un suelo para vivir, no es un asunto de moda, sino de supervivencia.

“¿Es necesario encontrar pareja?, ¿por qué debo casarme?, ¿acaso no puedo también vivir con mis amigos y amigas el resto de mi vida?, ¿soy la mitad si no tengo a nadie?”. (Página 18).
“Algunas drogas están “culturalmente” presentes en nuestra sociedad, otras son menos permitidas, peor vistas o perseguidas. Alcohol, tabaco y otras drogas son cosas a las que tarde o temprano hay que hacer frente”. (Página 19).


“El ocio depende cada vez más de objetos (discos, ordenadores, televisión, películas, atracciones,…) y menos de personas y relaciones. El tiempo libre es el tiempo del disfrute y se ha olvidado que los objetos no producen felicidad y que las personas sí.

Dice un dicho que “el dinero no da la felicidad”, bien, si no es así, pues ¡devolvedlo!, decía un pensador. El caso es que no es conveniente intentar sobrevivir de espaldas a él. Pero sí se pueden tener relaciones más inteligentes, menos esclavas y más colectivas con él.

Nueve de cada diez partes de la riqueza en el mundo están en manos de hombres, mientras que las nueve décimas partes del trabajo relacionado con la supervivencia familiar en el mundo la realizan las mujeres. ¿Cómo es esto posible?”: (Página 20).

“Los voluntarios y las voluntarias soportan gran parte de las fugas y las grietas que el sistema económico y social produce (desigualdades, problemas,…). Y además son felices, ¿y tú por qué trabajas?”. (Página 21).


“Una juventud que se excusa en la falta de oportunidades para negarse a intervenir en el mundo que le rodea y en que cualquier cosa que haga va a tener un efecto insignificante para producir los cambios necesarios, es una juventud que olvida que lo que ocurre alrededor de las personas depende en gran medida de lo que hagan ellas mismas.
No se trata de perder los ideales, de que cada uno vaya más a lo suyo, de que vivimos en la época de la incomunicación, el individualismo y la competencia. Una juventud que participa en su comunidad es una juventud inteligente”. (Página 22).

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