Menú

Y tú, ¿qué piensas? - 7 De marcha

portada Descarga el dossier completo

Y tú, ¿qué piensas? - 7 De marcha (documento PDF)

 

Fragmentos destacados

Los fragmentos son una orientación sobre el contenido de los materiales. Pueden ser útiles para educadoras y educadores que no tengan tiempo para analizar todo el material y seleccionar qué tema prefieren trabajar.

“¿Qué significa saber cuánto dinero gastamos en salir de marcha?, ¿por qué nos gusta salir de marcha?, ¿qué pasa en nuestra cabeza cuando nos vamos de marcha?, ¿por qué los garitos de marcha son así?, ¿cuánta gente va de marcha? o ¿qué necesitamos para hacerlo?”. (Página 3).


“¿Salen todos los jóvenes de marcha? ¿Es raro el chico o la chica que no sale? ¿Le gusta a todo el mundo hacer lo mismo cuando sale de marcha? ¿Puede todo el mundo hacer lo mismo? Intentaremos contestar algunas de estas preguntas”. (Página 10).


“No todos los jóvenes consideran salir de marcha como una de sus actividades preferidas durante el fin de semana; o cuando menos, no la única. Y muchos de los que salen no lo hacen porque esta actividad sea su preferida. El abanico de las actividades que realizan los jóvenes durante los fines de semana se abre más de lo que podríamos pensar, no toda la juventud se encuentra en un bar el sábado por la noche”. (Página 10).


“¿Por qué la mayoría de las y los jóvenes declaran volver a casa después de las dos o las tres de la madrugada? ¿Será simple coincidencia que tal hora coincida con el momento en que bares, pubs y garitos cierran? No parece. ¿Cómo continúas una noche de marcha si te cierran los bares?”. (Página 12).


“¿Te has preguntado alguna vez si el lugar donde vives influye en la manera en que te diviertes? ¿Por qué todo el mundo dice que en España hay más marcha que en la mayoría de los países?”. (Página 14).

“Mientras las actividades deportivas se asocian a lo sano, lo puro, lo saludable; las culturales, a lo educativo, lo culto, lo intelectual, y las solidarias, a lo generoso o lo humanitario, la marcha se relaciona con el disfrutar de la vida, lo rebelde, lo divertido, lo transgresor. Sin duda, cualquiera que prefiera alguna de estas actividades a las otras, protestará por la exclusividad de algunos de los adjetivos que las definen. Éstos no son excluyentes, simplemente son los que ayudan a crearnos una imagen más prototípica de cada una de ellas”. (Página 19).

“La marcha se ha constituido habitualmente en una fuente de transgresión y es precisamente ahí donde radica uno de sus principales atractivos. Cuando estamos de marcha podemos hacer cosas que en otros contextos resultarían inapropiadas (beber, vestir de forma extravagante, llegar tarde a casa, etc.) y que sin embargo, dentro de la dinámica de la fiesta del fin de semana, se observan desde otro punto de vista. Esta forma de contravenir el orden social se puede llevar a la práctica en función de diversos factores…”. (Páginas 22 - 23).


“La “marcha” es efectivamente un tipo de actividad que puede (o no) ser proclive al descontrol, pero no por el mero hecho de descontrolar, sino porque las consecuencias de ese descontrol se traducen en conductas que, por el exceso de control social, están “desterradas” de la forma habitual de comportarse, siendo cuestiones a las que en gran parte de nosotros estamos inclinados o en las que nos sentimos más felices.

Algunas de las conductas propias del descontrol producido por la “marcha” podrían ser: la desinhibición, la fusión grupal, la exploración y el riesgo, la autoestima disparada, la diversión, etc.”. (Página 31).

“La marcha, en definitiva, facilita el contacto físico entre las personas e invita, por sus condiciones ambientales y características propias, a buscar más relaciones de tipo sexual. Por cierto, en el caso de aceptar la invitación de los lugares, momentos y personas de la marcha, nunca está de más proporcionarse protección contra lo que no se sabe. ¿Qué tal un preservativo?”. (Página 34).

“Que la cultura del alcohol pertenece al fin de semana y a la marcha parece algo claro. Como señala Javier Elzo en un artículo titulado “El alcohol y la noche” (Estudios de Juventud nº 37/96), apoyado sobre una encuesta realizada entre jóvenes donostiarras, el 89% de la población joven es abstemia durante el período comprendido entre el lunes por la mañana hasta el viernes a primera hora de la tarde. La cifra de abstemios se reduce al 38% durante el fin de semana”. (Página 36).


“La relación entre marcha y dinero no es diferente a otras muchas: dinero – educación, dinero – salud, dinero – seguridad, dinero – relaciones, dinero – empleo, entre otras”. (Página 44).

“Salir de marcha es una actividad que genera gasto. Sea de la dimensión que éste sea, existe y las diferencias estriban sobre todo en cuánto dedica cada persona y en cómo se hacen las cuentas (que en muchos casos son incorrectas)”: (Página 46).

“El botellón responde no obstante a una necesidad humana principal que es la reunión. Lejos de lo que a veces se puede pensar estos momentos suelen incluir un alto grado de interacción (conversaciones, risas, bromas, comentarios, declaraciones de amor, etc.). Algunas de ellas se realizan en el mismo grupo y otras se hacen apartándose sólo unos metros. Aunque a veces se utiliza la música, ésta no es un elemento que “llene” el espacio tan decididamente como en una discoteca o un bar de copas. Eso unido a una cantidad mucho menor de gente y a la ausencia de desconocidos aumenta notablemente las interacciones en el grupo.
Sin embargo, el botellón genera algunos conflictos, problemas y dificultades que no deben pasar desapercibidas”. (Página 51).

“La marcha como actividad no está a favor o en contra del planeta. Igual que otras acciones humanas, depende sobre todo de cómo se realice. Existe una marcha ecológica y existe una marcha despilfarradora”. (Página 54).

« Volver a FAD. Concurso Y tú, ¿qué?