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El blog de fr4n_27

Hielo

Publicado por fr4n_27 el 17/12/2016 · Categorías: Deportes, Creación

 

Hay momentos en los que parece pura coincidencia lo que me pasa, pero lo extraño de mi es que solo me pasa a mí y no al resto de las personas de mi alrededor, el caso es que antes de ir al instituto le dije a mi madre que tenía que comprar un gorro de navidad para la casa de la juventud de donde yo vivo, y me fui al instituto.

 

Salí del instituto, con un mal tiempo, llovía, poco, era lluvia ligera, pero al cabo de un rato te calaría, me dirigí a casa de mis abuelos, ellos no sabían dónde iba a comer y llamó a mi madre, lo que ella no me lo coge, mi abuela no se da por vencida, y la llama ella, mientras yo llamo a su amigo para saber dónde estaba, íbamos a comer todos juntos, los dos cogieron el teléfono a la vez, y hable con ellos con cada teléfono en una oreja, como en algunas series americanas en la  que la pantalla se dividía en tres, mostrando la cara de los hablantes del teléfono, luego de comer, luego de un viaje de autobús bastante entretenido, ya que era mi oportunidad de conocer a las personas de la casa de la juventud del mejor hada del campo,

 

Llegamos al palacio del hielo, donde recorrimos un poco el sitio y yo andaba con curiosidad de conocer este extraño lugar nuevo para mí, mientras hablaba con compañeros o casi amigos.

 

Dime tú, ¿cómo puede ser mi suerte o en qué manera pudo haber pasado, que a la hora de ponernos a la cola para entrar a una pista de hielo, todos, pero todos mis compañeros de la casa de la juventud de donde yo vivo, estarían allí mismo, a mi derecha? Yo pensaba que no era cierto, pero poco a poco que miro a mi espalda, más y más personas de donde yo vivo, era extraño, no me reconoció nadie, menos mal, o no, ya que después de entrar con un amigo en aquel frió lugar pero casi vacío, nos ponemos las botas con las cuchillas y al hielo nos pusimos.

 

Me acordé de un tiempo pasado, en el que yo patinaba con un equipo, éramos más o menos un equipito majo, me acorde de como se hacían los recortes, como se rebasaba, pero estaba un poco patoso, a medida que íbamos deslizándose se metían más personas, como si esperasen a que comprobáramos que el hielo era fiable, o algo por el estilo, la pista se llenó, cada vez me dolían más los pies, bien por la velocidad con la que patino o porque no estoy acostumbrado a patinar en hielo, poco a poco más personas, patinaban, yo veía gente de todo tipo, hasta un chaval con vaqueros, un señor con un plumón marrón y un rollo muy inglés, el señor era como una versión de un detective ingles pero con su hijo, una señora que me recordó a un enterrador de un pueblo vaquero, y un vaquero con su gorro y todo, era muy curioso las personas que iban y venían, la pista empezó a colapsarse y más que pedir disculpas para que se apartasen las personas mis amigo se partía de risa al ver las cara de las personas cuando para pasar me tiraba un rato para hablarles y preguntarles que tal su vida y su tía la del pueblo, ellos se extrañaban y podía pasar, ya la monotonía se hacía presente en la pista, pero cuando el grupo de donde vivo se fue, la pista con nosotros dentro, se apagó y con unos focos y una música, la pista empezó a pasar del gélido, frió y blanco hielo, al calor de un  azul, amarillo, verde o rojo, era todo un espectáculo de luces y eso provocó una ovación en el público que más gente hizo que se metieran, al cabo de una o dos horas nos dolían las piernas y deseábamos irnos, nos cambiamos en el vestuario, te esperamos para que bebieras agua y nos fuimos molido a casa, con la experiencia enriquecedora y las expectativas cumplidas de una tarde de amigos en una pista de hielo.

Un abrazo

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