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Y tú, ¿qué piensas? - 4 Tiempo libre

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Y tú, ¿qué piensas? - 4 Tiempo libre (documento PDF)

 

Fragmentos destacados

Los fragmentos son una orientación sobre el contenido de los materiales. Pueden ser útiles para educadoras y educadores que no tengan tiempo para analizar todo el material y seleccionar qué tema prefieren trabajar.

“¿Qué significa saber cuánto dinero gastamos en copas?, ¿por qué vemos tanta televisión?, ¿cuánto tiempo hace que nos dicen dónde estar y cuánto tiempo estar?, ¿es necesario pasar por rituales para pertenecer a esta sociedad?, ¿durante cuánto tiempo seguido somos capaces de no hacer nada? o ¿qué somos capaces de hacer con tal de “no aburrirnos”?”. (Página 3).

“El ocio, o el tiempo libre, se caracteriza por cuatro elementos fundamentales. En primer lugar, es el tiempo que no se dedica a trabajar o estudiar, ni comer o dormir. En segundo lugar, es un tiempo relacionado con el disfrute y la diversión. En tercer lugar, es un tiempo útil para sentirse bien, para aprender cosas, o para nuestras relaciones afectivas. Por último, es un tiempo en el que hacemos uso de nuestra iniciativa (haciendo lo que deseamos) y de nuestra libertad, ya que no estamos obligados a hacer algo concreto.


Sin embargo, lo que hace que el tiempo libre se acerque realmente a esto es cómo lo usamos. Para decidir si lo que supuestamente es el tiempo libre, lo es en realidad, tenemos que ver las actividades que realizamos, con quién, durante cuánto tiempo, y dónde”. (Página 6).


“Todas las personas necesitamos disfrutar y tenemos derecho al ocio, por eso se maneja una gran cantidad de dinero en torno al tiempo libre.
El proceso en el que está inmersa la sociedad de consumo, por el que cada vez más cosas se traducen a su valor en euros (y por lo tanto pueden comprarse y venderse), da lugar a que el ocio se esté convirtiendo en un negocio rentable”. (Página 9).

“No cabe duda de que la televisión es un avance de la sociedad actual. Muchas personas han aprendido a leer y escribir, han soportado grandes períodos de soledad, han conocido otras culturas, han desarrollado nuevas habilidades, han encontrado trabajo, han desarrollado sus sueños y han crecido personal y socialmente gracias a la televisión.
Sin embargo, la televisión aparece como un factor determinante en otros procesos que no son tan beneficiosos para las personas: la pérdida de hábitos como la lectura o la conversación, la tiranía que ejerce en los hogares, el hecho de que los niños y niñas pequeños la tengan como su principal compañera de ocio,…”. (Página 11).

“Cada vez tenemos una mayor preferencia por rodearnos y acompañarnos en nuestro tiempo libre de lo virtual, lo inexistente, en lugar de hacerlo con personas y las relaciones con ellas. ¿Por qué? Las tecnologías de la pantalla producen ilusión de acompañamiento, “enciendo la tele, aunque no la mire, para sentirme acompañada”, distraen (cuando lo consiguen) pero no acompañan”. (Página 13).

“Cuando la navegación por Internet es una experiencia consciente de placer o aprendizaje no es importante el número de horas que pasemos “allí”, pero cuando se trata del único reducto que nos queda una vez destruida nuestra capacidad de relacionarnos y aprovechar a los demás para ser felices y compartir ese placer y ese aprendizaje, conviene que nos paremos a pensar”. (Página 14).


“Aburrirse es un sentimiento por el que cualquier persona siente rechazo. Nadie prefiere el aburrimiento. Cuando hacemos algo para no aburrirnos estamos definiendo lo que deseamos por negativo. Lo que queremos es evitar algo, no conseguirlo. Es evidente que lo contrario de aburrirse es divertirse, pero cuando un grupo realiza una actividad para no aburrirse no ha elegido qué es lo que le divierte, no ha decidido lo que sí quiere que le ocurra, ha pensado lo que no quiere que le ocurra”. (Página 16).


“Por último, hay que hacer notar que una gran parte de los ritos de iniciación de nuestra cultura y de nuestra sociedad se encuentran ubicados en el tiempo libre. Están menos relacionados con las actividades de subsistencia o con el trabajo y más con la diversión y el uso del ocio. Esto facilita que las personas creamos que estamos eligiendo hacer esas cosas que hacemos. Sin embargo, la presión social y grupal no deja mucho lugar a la decisión que, si es negativa (no voy a hacerlo), suele contar con pocos apoyos”. (Página 19).

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